Fuiste una astilla
Un escritorio vacío ante tí,
que te suplica atención,
que te pide que estés ahí.
Una hoja en blaco
que espera llenarse,
que ansia ser algo.
Y ante todo eso,
ante un mundo de posibilidades,
te bloqueas.
Te escondes.
Nunca quisiste ser el protagonista,
nunca quisiste serl el centro,
estándo tan bien en segundoplano.
Pasraás ante todos oculto en tí mismo,
el tiempo pasará
y respirarás aliviado ante cada ocasión perdida.
Dejate llevar por la marea, dejate llevar.
Conviertete en un trozo de madera,
seco e inerte,
que se deja arrastrar y nunca se hunde.
Conviertete en un superviviente
que morirá sin haber vivido,
sin haber sufrido.
Que será olvidado
y enterrrado.
Autoestima
Siento ser como soy.
Nadie merecer oir mis suplicas,
no hasta que sepa que quiero decir.
Estoy perdido, no busques la lógica,
porque soy dolor.
No aporto nada bueno.
¿Llegará esa persona? Esa persona es la utopia.
Mi salida de este infierno, quiero morir en paz, y la paz, es lo que nunca he conseguido.
¿Cómo se vive esto? ¿Cómo se juega este juego? Nadie está comigo, y tú, por favor no lo intentes.
Tienes tu vida y no mereces hundirla.
Algo inagotable como mi angustia.
Nada tan esperanzador como palabras amigas,
pero no creo.
No he aprendido a creer y ahora es tarde.
¿Dónde esta aquel que me saque del error?
Me hundo...
Sé que tocaré fondo. Sé que disfrutaré el momento
y sé que nadie estará conmigo.
Nunca me he sentido parte de nada.
Nunca he sido de este mundo.
Soy dolor y como tal viviré.
Mis cadenas son mi ruego.
El amor, mi súplica.
No sé como funciona esto,
no sé que he de hacer.
Que alguien me diga como resetear esta miserable vida,
que alguien me de una vida extra.
Porque la necesito.
He fallado, y el dolor sigue aquí.
Amame, y no preguntes. Lloraré cada vez, cada día..
Soy dolor, y no sé como vivir.
A mi lado

Tan sólo como creo merecer estar.
El aire me acaricia y he de sonreir,
pero nunca dejé de pensar en tí.
Cuando no pienso en tí,
no pienso, solo soy.
Me dejo acariciar por la brisa traicionera,
me dejo embaucar porque he de descansar de tí,
aunque no esté pensando en tí.
El mundo parece ficticio,
todos actuando para mí.
Un espectador de lujo
que pronto les ofrecerá su espectaculo.
Mientras espero en silencio,
espero que me hables,
que me digas que he de actuar.
Y todos verán lo buen actor que soy.
No fallaré.
No fallaré más que a quien espere algo de mí.
Y nadie debe esperar nada de mí.
Ante la necesidad de amar y ser amado
elegí la maldición de recordar quien fuí.
El dolor sustituye al amor en cada suspiro.
Y yo no fallaré, cada noche estaré ahí,
para tí.
¿Algún día me abandonarás?
¿Sabré que es estar sin tí?
¿Sabré vivir sin tí?
¿Quien te visita en la noche?

Lentamente se acerca
te rodea con sus brazos,
te besa...
Sientes su frio aliento,
te estremeces.
No hay donde cogerse,
estás en plena oscuridad.
No hay donde mirar,
no hay nada que ver.
Lentamente se aleja,
sientes su dolor en tí.
Sigues notando su presencia,
su aliento frío en tí.
Nunca te abandonará.
Mi vida en la cuneta

Que curioso, casi acierto con el aniversario de mi última publicación. Esto me dice dos cosas. Que este es otro de esos proyectos previamente abandonados antes de empezar y que en un año mi vida apenas ha cambiado en cuanto a la pesadez y amargura de mi interior.
¿Por qué el amor rige mi vida? ¿Por qué se ha convertido en una losa sobre mí? Me cuesta avanzar, levantarme cada día. Por las noches no quiero dormir, no quiero que llegue el mañana, porque nadie me espera mañana. Me doy cuenta que paso a puntillas por esta vida, de que no quiero acercarme demasiado a las personas porque eso duele. Te harán daño, antes o después, o se lo harás tú. No solo hablo de amores, hablo de personas. Siempre he sentido miedo a la perdida del ser querido y siempre he sentido demasiada presión por no defraudar a quien quiero. Por eso me escondo, todo lo que puedo sin hacer daño a la gente que conozco. Sueño con huir, muchas veces, con desaparecer y dejar atrás esa sociedad que tanto me ata. Pero no puedo, porque ya he atado mis lazos. Es inevitable. Echaría de menos a gente, me sentiria culpable por hacer que otros me echasen de menos.
Vivo en una prisión de la cual soy el celador. Este mundo, vivir en él, provoca sufrimiento. ¿Y que es eso de la felicidad? Una droga que no consigo pagar. Quiero ser féliz, pero no creo en la felicidad como no creo en Dios.
Y en este mundo tan difícil de entender, sin el que no puedes vivir se me escapan pensamientos hacia ella. Pero mi racionalidad, cada vez más olvidada, me dice que no es ella, que es mi imagen de ella. Vale, pero es que es mi imagen de todo, ¿Qué diferencia hay?
Solo siento real el dolor y no logro entender que hay que hacer para conocer su contrario. A veces me pregunto si será necesario que entre en las reglas del juego de esta sociedad. A veces me pregunto si mi vida ya está tirada a la basura y lo único que hago es revolverme entre mi propia porqueria. ¿Sería el fin de todo la solución o esto es como debe ser?
Sigue siendo ella

En medio de la multitud,
perdido entre desconocidos,
me encuentro solo y abandonado.
Intento encontrar su mirada,
dulce y embriagadora.
Su sonrisa que me da la vida.
Esta vez no la encuentro y me hundo.
Todos pasan a mi lado
sin ver que soy puro dolor.
Tristeza, que solo ella puede curar.
Y despierto llorando,
pensando en ella.
Suplicando por ella.
La quiero, la quiero con todo lo que se puede querer a alguien.
Y no entiendo por qué eso debe doler tanto.
Reflejado en una llama
Respiro profundamente, el aroma me ahoga. La sombra de todo y nada aparece y desaparece mientras el fuego baila sobre la mesa.
Los sentimientos de los dos se notan pesados, perdidos en una tormenta de nuevas emociones. Sensaciones que asustan y se dejan asustar.
Agradezco el brillo de tus ojos en cada palabra que no digo. Y cada palabra que no sale de mi boca nunca lo hará, permanecerá en mi y para mí por siempre.
Demasiado nuevo para ser bonito. Demasiado anticuado para imponer otras reglas. El dolor con el que aprendo a convivir es el que debo agradecer. Pues así sé que sigo vivo.
El fuego deja de bailar sobre la mesa, se va de nuestro lado y se lleva las sombras con él. Tu rostro se perfila delicadamente, por la tenue luz que llega hasta nosotros, como esculpido en la propia luz de la noche.
Por un momento me parece verte temblar. Por un momento tus ojos me parecen suplicar.
La habitación ya nos echa.
Otra vez estamos solos, otra vez nos tenemos el uno al otro sin querer saberlo.
Quiero hablar, parecer una persona fuerte en la cual poder llorar. Quiero levantarme y sentirme adorado por ti. Leerte el pensamiento y poder acariciar allí donde tu corazón lo pida.
Cuando por fin rompes el silencio despierto y recuerdo que soy un cobarde. Hablas de cosas sin importancia, yo asiento y me vuelvo a enamorar de ti.
Vuelvo a encender la vela. El fuego baila de nuevo como si nunca hubiese dejado de hacerlo, con él han vuelto las inquietas sombras a nuestro alrededor.
Te fijas demasiado en mi rostro. Me miras como si de nuevo me quisieras. Acerco mis dedos a mis ojos, y comprendo que mis lagrimas no han podido soportar tu presencia ahí fuera y han salido a tu encuentro.
Apago la vela sin dejar de mirarte, mientras tu no dejas de mirar mis lagrimas.
(Del año 99)



